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Sommelier de Territorio

Por Sergio Landoni, Sommelier de Territorio

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Sergio Landoni, Sommelier de Territorio en Patagonia

El vino contado desde el lugar

El vino no empieza en la copa. Empieza en el lugar.

En Patagonia eso no es una idea. Es algo que se vive.

Primero aparece el paisaje: el viento, la montaña, el desierto, el bosque, la cocina y la forma de habitar. Después aparece la botella.

Y si no se entiende ese orden, el vino queda incompleto.

Un Sommelier de Territorio interpreta y comunica el vino desde su lugar de origen, integrando paisaje, clima, cultura, gastronomía y productores en una experiencia coherente.

Qué es “Sommelier de Territorio”

No es un título académico ni una categoría formal. Es una forma de ejercer la sommellerie desde el lugar.

En 2026, este enfoque fue distinguido por la provincia de Neuquén con la creación de la figura de Embajador del Vino Neuquino , orientada a fortalecer el vínculo entre vino, territorio, gastronomía y turismo.

Implica estar en el territorio: caminar los viñedos, conocer a productores, cocineros, anfitriones y también al público. Y desde ahí, traducir el vino en un relato claro, cercano y con sentido.

Durante décadas, la sommellerie se desarrolló principalmente dentro del restaurante: la carta de vinos, el servicio en mesa y la recomendación al comensal. Un rol técnico, preciso e indispensable.

Pero el vino cambió. O quizás cambió la forma en que el mundo empieza a mirarlo.

Hoy muchos consumidores ya no buscan solamente una cepa o una puntuación. Buscan origen. Buscan identidad. Buscan entender qué lugar hay detrás de una botella.

Y eso requiere una mirada diferente: alguien que conozca el territorio desde adentro, que pueda recorrerlo, interpretarlo y traducirlo en una experiencia con sentido.

El Sommelier de Territorio trabaja justamente en ese espacio. No reemplaza al sommelier tradicional. Lo complementa desde otro lugar: el viñedo, la ruta, la gastronomía regional, la mesa del productor y el paisaje donde el vino cobra sentido.

Implica conocer las zonas vitivinícolas no solo en el mapa sino también en el terreno. Entender cómo influyen el clima, el viento, el agua, la amplitud térmica y los distintos suelos en la identidad de cada vino.

Pero también implica conocer las historias detrás de cada proyecto: las personas, las decisiones, la cocina regional y la forma en que cada territorio vive el vino.

En Patagonia esto adquiere un valor especial. Es una región joven en términos vitivinícolas, todavía en construcción, donde muchas zonas siguen desarrollando su identidad y su manera de contarse al mundo.

Y quizás por eso mismo, el territorio ocupa hoy un lugar cada vez más importante en la forma de entender el vino patagónico.

Idea central

No trabajo con etiquetas. Trabajo con contexto.

Qué cambia cuando el vino se cuenta desde el lugar

Un mismo varietal puede decir cosas completamente distintas según el suelo, el agua, la amplitud térmica y el viento. En Neuquén eso no es discurso: se siente en la copa.

Contar el vino desde el lugar permite entender por qué un vino es como es, y por qué tiene sentido en cierta mesa, con cierta comida y en determinado momento del año. Esa coherencia entre cocina regional y vino local es lo que define una experiencia completa, como desarrollo en esta reflexión sobre vino y gastronomía del territorio .

Mi rol no es dar cátedra. Es conectar.

La técnica ordena. El territorio le da sentido.

El rol del sommelier hoy

El sommelier ya no es solo quien recomienda en un restaurante. También es quien construye puentes: entre productor y mesa, entre vino y gastronomía, entre turismo y cultura.

Cuando esa conexión está bien lograda, la experiencia cambia: la copa se vuelve clara, el vino se vuelve memorable y el lugar pasa a formar parte del recuerdo.

Este enfoque empieza a consolidarse también en la Patagonia, donde el territorio comienza a ocupar un lugar central en la forma de comunicar el vino, como se observa en el desarrollo de los sommeliers de Patagonia .

Patagonia: un territorio, múltiples expresiones

La Patagonia vitivinícola no es un único lugar. Hoy se expresa principalmente en Río Negro, Neuquén y Chubut, cada uno con identidad propia y formas distintas de interpretar el clima.

Al mismo tiempo, empiezan a aparecer nuevos desarrollos más al sur, en zonas como Santa Cruz y Tierra del Fuego, ampliando el mapa y reforzando la idea de que el vino patagónico es, ante todo, diversidad de territorios.

Neuquén, un territorio en presente

Neuquén no promete. Neuquén está sucediendo.

El mundo ya conoció a Argentina por una cepa. Ahora empieza a mirar sus lugares.

En ese mapa, Neuquén necesita ser leído, comprendido y comunicado desde el territorio.

Cuando eso ocurre, el vino deja de competir por volumen y empieza a construir valor desde su origen.

Este crecimiento también empieza a verse en la expansión de la vitivinicultura neuquina, donde nuevas zonas, proyectos y formas de comunicar el vino consolidan una identidad cada vez más ligada al territorio.

El vino se entiende mejor cuando se lo pone en su lugar. Y cuando ese lugar se cuenta bien, la copa deja de ser un producto y se transforma en experiencia.

Si esta manera de entender el vino también resuena con vos, podés escribirme acá.

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